"¿Alguna vez has deseado ser otra persona?", le pregunta Ethan Chandler a Dorian Gray en mi serie preferida actualmente, Penny Dreadful. "A todas horas", responde el eterna
mente bello inconformista.
Esa misma idea dejó a Olivia Newton-John hopelessly plantada hace más de diez años, cuando su novio decidió salir a navegar en un velero llamado Libertad (no es coña), y no volvió nunca.
La desconsolada protagonista de Grease movió Los Ángeles con Hollywood para encontralo. Ni rastro de este intrigante cámara de orígen coreano, que dejaba en tierra una deuda de 30.000 dólares y un seguro de vida de más 100.00 para su único hijo de matrimonio anterior.
Una vez más las cosas aparecen cuando dejamos de buscarlas.
Al cabo de tres años, cuando la ley lo declaró legalmente muerto, a él se le ocurrió enviarle un fax a uno de los detectives que le seguía la pista, para notificar que estaba impunemente vivo y solicitar -alguna neurona sí se le había muerto-, que le dejaran tranquilo.
La pobre Olivia, que para entonces ya había vendido la casa en la que habían compartido casi una década de su vidas y encontrado consuelo en los brazos de su nuevo marido, un gurú de la salud de esos americanos, no quiso hacer más declaraciones. Summerlovin´ happened so fast y olvidar el amor requiere mucha introspección silenciosa.
Pero, igual que el criminal se pilla porque no puede evitar regresar al lugar del delito, el fugitivo se descubre porque no puede evitar buscarse.
Las entradas obsesivas desde una IP situada en el pueblecito de Sayulita, en México, para escudriñar la web que informaba sobre su propio caso, fueron la pista definitiva para encontrarlo vivito y navegando.
Las consecuencias legales de este relato las desconozco. Sólo me quiero servir de él para apoyar mi tesis de que, por mucho que uno crea desear ser otra persona, lo cierto es que sólo deseamos poder ser nosotros mismos.
Claro que para que nos dejen continuar siendo a nuestra manera, a veces tenemos que huir de alguna compañía que nos lo impide.
Por cierto que nuestro fugitivo vivía no sé si más o menos feliz, pero parece que amando a una bonita mujer allá por México, güei...

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